sábado, 9 de enero de 2010
CUANDO NOS CONFUNDIMOS...
Muchas veces en nuestra vida nos encontramos con momentos desesperantes, momentos que nos dejan sin aliento para seguir, momentos que menguan nuestras fuerzas y nos traen una impotencia dolorosa. Buscamos en los lugares errados las respuestas a tantas interrogantes que nos vienen a la cabeza: ¿qué soy? ¿quién soy? ¿para qué estoy aquí?... ¿por qué...?
Son tantas preguntas que nadie puede responder más que nosotros mismos, pero casi nunca sabemos dónde encontrar las respuestas. Pocas veces nos detenemos a buscar en nuestro interior y hacer una introspección de nuestra vida. Todas las respuestas a las preguntas anteriores (quién soy, qué soy, ...) están ahí, dentro nuestro. Siempre lo han estado. Pero es más fácil buscar en otros la culpa de nuestros males y acusar a otros de lo que es nuestra responsabilidad.
No mires la paja en el ojo ajeno, primero saca la viga del tuyo... no busques a ciegas la oportunidad de echar a otros tus culpas. En el Edén, El Creador nos dió libre albedrío y en la cruz, Jesucristo rompió toda cadena de pecado. Así que, si deseas liberarte de los agobios, encontrar respuesta a tus inquietudes y conocerte más, no busques en ningun otro lado, todo está en tu interior.
Dios te bendiga a ti que has visto este mensaje y a todos tus seres queridos y a los seres queridos de tus seres queridos... Amén!
